De dermatólogo en dermatólogo y tiro porque me toca

Mi pareja y yo decidimos pedir una tercera opinión antes de somenternos al tratamiento contra la dichosa sarna. Me recomendaron un dermatólogo, el número 3, busqué información sobre él en doctoralia.com, decían que era un Dios de la dermatología, que era el mejor de la cuidad, que era el único capaz de diagnosticar según que cosas…(Lo pienso ahora  y me entra la risa floja)

El caso es que yo y mi sarna nos presentamos ahí con la esperanza de otro diagnostico, y así fue, el doctor 3 me atendió muy amablemente me exploró e inspeccionó la piel y llegó a la conclusión de que lo que tenía era una dermatitis atópica, Exactamente lo que quería oir, me fui de ahí más contenta que un niño con zapatos nuevos, esperando pasar unas Navidades estupendas sin picor y con mis cremitas nuevas!

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El principio no ha hecho más que empezar

A principios de diciembre, desesperada por el picor y por no poder dormir por las noches decidí ir al dermatólogo. Sino os importa no voy a llamarlos por su nombre sino que voy a numerarlos.

El dermatólogo número 1, al que siempre había ido por chorradas varias como puntitos de grasa en la cara o berruguitas. La cual  siempre (hasta ese momento) estuvo muy acertada, al verme, explorarme, y contarle yo mi problema, va y me diagnostica sarna. Según Wikipedia la sarna es “La escabiosis o sarna es una enfermedad de la piel causada por el ácaro parásitoSarcoptes scabiei, llamado comúnmente arador de la sarna. Es una ectoparasitosis de distribución mundial en todas las razas. Es una afección cosmopolita, extremadamente contagiosa, que se observa en particular en las personas que viajan a menudo. Alcanza a todas las capas de la población y constituye una dermatosis muy frecuente y de fácil tratamiento.”

– En serio doctora mía usted cree que tengo sarna? Y dónde puedo yo haber cogido semejante cosa? Pero cómo puede ser si nadie en mi casa tiene nada? Pregunté yo ingenua de mi… – Ni corta ni perezosa la doctora en cuestión me suelta que puede que mi pareja no haya dormido algún día en nuestra cama, aún recuerdo el gesto de su cara con la barbilla inclinada hacia abajo y mirándome por encima de sus gafas de sesentona amargada. En esos momentos juro que se me pasaron por la cabeza mil maneras de matar a mi santa pareja… Mientras la susodicha trataba de  explicarme el tratamiento que necesitaba, se me ocurrió preguntar que, qué debía hacer con mis gatos si tenía que fumigar mi casa? Otra vez haciendo gala de su profesionalidad la doctora 1, me suelta:

– Ahh, que tienes gatos? Entonces no ha sido tu pareja han sido tus gatos que te la han contagiado, y se queda tan pancha la muy puta. Tenéis que saber que según Google, la sarna animal no se transmite a los humanos, parece que 5 años de carrera, y 4 de especialidad no le bastaron  a esta señora para saber según que cosas.

En definitiva salí de ahí cornuda, contagiada por animales y con sarna.

No sé si alguna vez os habrá pasado, de esto que te dicen que padeces una enfermedad o infección o afección o lo que sea, y aunque no entiendas ni papa de medicina sabes que no tienes en absoluto lo que te están diagnosticando? Pues eso, que yo sabía que no tenía sarna, vamos que estaba convencida.